Otra cosa: antes de nada, me gustaría dejar claro que me da igual quién lea este blog, no voy a cambiar absolutamente nada el estilo o el contenido de lo que hasta ahora he venido escribiendo. Ya puede ponerse hasta el (aún no declarado) presidente Zapatero a leer lo que pongo, que no va a alterar de ningún modo MVD. No sería propio de mí. Si pongo esta entrada dedicada a los profesores, es porque lo que sí que hago es amoldarme a las circunstancias, y escribir de lo que más personalmente me afecta. Por eso, espero seguir recibiendo también las visitas de la gente que me ha venido acompañando estos meses, al igual que sus comentarios...
Ahora que tengo la atención de la mitad del profesorado de bachillerato, voy a aprovechar para escribir todo lo que siempre quise saber y nunca me atreví a preguntar de esta bonita y extraña profesión que es ser educador. En ciertos momentos, ya lo aviso, la entrada puede parecer irónica, burlesca, e incluso cruel con los profesores... Lo es (todos sabemos que me encanta poner eso...). Pero no soy yo el que ha decidido leer el blog de un alumno. Espero no herir sensibilidades, no lo escribo con maldad, pero quedáis todos advertidos... Profesores susceptibles, voy a daros tiempo para llegar con el ratón al icono ése en forma de equis y en rojo, arriba a la derecha, y para pulsar con el botón debajo del dedo índice de la mano derecha.
...
...
¿Ya? Bien, los que queden, daré por sentado que han aceptado conocer la opinión general del estudiante medio y por consiguiente, vivir una humillación considerable en los próximos minutos sin derecho a riñas ni malas réplicas...
Vamos a ver, yo siempre he tenido una duda existencial con/para los profesores. Yo es que, sinceramente, nunca he entendido por qué, con todas las profesiones que hay para escoger, siempre acaba habiendo tantos de este tipo... Tras unos 14 años de investigación (llámalo investigación, llámalo experiencia...), he terminado por quedarme con tres posibles opciones:
- Porque sales a las 4 (o antes...).
- Por vocación y amor al arte.
- Por puro odio a los jóvenes.
Dicho esto, vamos a analizar cada posibilidad. ¿Es por los horarios? Puede ser, al fin y al cabo, quién puede negarse a trabajar las mismas horas que un estudiante, y a tener (casi) las mismas vacaciones que un párvulo... Sin embargo, esta teoría se queda un poco coja cuando sometemos a los profesores a un poco de emoción: el profesor medio español (y seguramente mundial) vive bajo un nivel de angustia y estrés que en pocas profesiones se ve... Y esto no lo digo yo, lo dice... ¡Internet! (Periódicos y eso, pero como últimamente parece que lo que diga la red tiene que ser verdad sí o sí...). La verdad es que esta situación me parece un tanto patética, porque si os habéis metido en el enlace de arriba y ya os ha parecido algo ridículo, esperad a ver el siguiente dato: resulta que hay un buen número de profesores que... ¡Piden la baja por depresión! Pero vamos, por favor, un poco de aguante, que no creo que ponerse a explicar cuatro cositas a unos críos durante menos de una hora sea tan complicado y agotador...
Pero es difícil controlar a los chavales y esas cuatro cositas las vimos hace 25 años...
Venga, es que si encima nos portásemos bien, ¿para qué os pagarían? ¿Por enseñar? Buah, si eso lo hace un ordenador solito y gratis hoy en día... ¡Como los fascículos de vuestra época! Bueno, perdón, igual no estoy calculando bien las edades entre esto y lo de los veinticinco años desde la universidad... En realidad, ya sabéis que todos os vemos muy jóvenes y apuestos a vuestros 50... ¿50? ¡30! ¡30! Se me deslizó el dedo por las teclas... ¿En qué estaría pensando?
Bueno, descartada la primera opción, consideremos la segunda: ¿es vocacional? Es posible, es posible. Incluso algunas amigas mías también querían ser profesoras... Pero a los 3 años. De hecho, no conseguían decantarse entre profesora y mamá como oficios de futuro. Ahora ya se han decidido todas: mamá. Y no lo digo porque ya no les guste la carrera de magisterio (que también suele ser el caso...), sino porque les gusta más la carrera para ser mamá. Pero éste no es el tema, que no nos estamos metiendo con la sociedad joven (para eso, ya hay entradas anteriores), hoy nos estamos metiendo con la sociedad... Educacional (¿pensabais que diría el contrario de joven? Lo pensé, pero creo que el párrafo anterior ya abordó esto con suficiente énfasis...).
A ver, nos estamos yendo. No nos confundamos, lo de mis amigas no era vocación, obviamente, y es que no consigo encontrar el caso de alguien al que realmente le apasione enseñar. Siempre te puede gustar hacer entender cosas a la gente, pero de ahí a hacer de ello tu vida... Hay bastante. ¿Conclusión? Pues debe de ser la sensación de ser el mejor y el más listo de la habitación cuando das clase: ahí una veintena de pobrecitos ignorantes, haciendo preguntas estúpidas, inferiores a ti... O eso o por amor al arte, porque seamos sinceros, no es un secreto que los sueldos de los profesores son bastante, bastante mejorables. Pero mejor no entremos en temas de dinero, porque aquí los profesores sí que se encienden... Eso sí, yo me ofrezco voluntario cuando queráis para montar una huelga colectiva...
Total, que a todo esto, sólo nos queda la tercera posibilidad: ¿es puro odio por los estudiantes? Premio. Está claro, a mí por mucho que me digan, yo sé que hay profesoras que detestan a los niños. No las culpo, yo tampoco les soporto, y si fuese profesor estoy seguro de que acabaría bien relajado y suelto cada día a las 5... Pero me estoy refiriendo a esas típicas señoras de 70 años que gritan y 'educan' a niños de 7, y que no sacan el cinturón porque ahora está prohibido. Yo a ésas tuve el placer de conocerlas en mis tiempos de primaria en el SEK, con Doña Elena como máximo estandarte (Begoña, tú que eres la única que lee el blog y la conoce... ¿Tú de verdad crees que esa señora quería a sus alumnos?). En el británico aún no he descubierto una profesora ni la mitad de malvada que ella. ¿Ms. Robinson? Por favor, al menos en ella se ve que sus broncas son constructivas. Doña Elena se encargaba de destruir cualquier tipo de amor propio que te pudieses crear, creedme.
Bueno, con esta especie de reflexión, me he semi-contestado a mi gran pregunta, pero sigo sin entender por qué gente, que de vez en cuando parece medio normal, como Mariajo, Rafa, Paz (no querréis que encima os tenga que llamar con los misses y misters en mi blog... Los diminutivos son sólo... ¿Licencias poéticas?), terminen dando clase a unos adolescentes mentalmente desequilibrados (me meto yo conmigo mismo antes de que lo hagáis vosotros, como habréis visto...).
Y hasta ahí la entrada dedicada a ese gran desconocido: el profesor. Espero no haber causado demasiados enfados inútiles... No espero respuesta a mis preguntas, pero tampoco espero una casual manía de ahora en adelante. Esto ha podido ser mi ruina... Si no podéis entrar en próximos días a MVD, no os extrañéis, los profesores tienen muchos contactos en el mundo de la censura.
P.D: el titular de Mi Vida Después... no se hace responsable de las opiniones vertidas por él mismo (sí, es así de cobarde), ni de que magisterio no haya sido la carrera que hayan tenido que cursar los profesores afectados (¡yo qué sé! A mí magisterio me suena...).
2 comentarios:
Por supuesto que quería responder a este artículo, que me ha hecho sonreír bastante. Como todo lo que quería decir no me hubiera cabido en la cajita de comentarios, he decidido responderte mediante una página en mi propio blog. Espero verte por ahí (en castellano, no te vayas a herniar) y oír tus opiniones y las de tu selecto público. Un saludo.
este último comentario es de un profesor??!
en cuanto a tu nuevo público...ya sabía yo que llegarías lejos! jaja
yo creo que hay todo tipo de profesores, pero generalmente, no quieren de querer a sus alumnos, sino que se interesan por ellos, al menos hasta q pasan de curso...t acuerdas q yo quise ser profesora...al menos hasta primero de eso? todo era porque me gustaba explicar, y veía un reto hacerle entender a mi hermana ciertas cosas que para ella eran un mundo...
doña Elena no era tan mala...era simplemente gritona y desagradable, pero no mala, y en el fondo nos apreciaba, estoy segura. piensa que al menos, pasados 5 años la recuerdas, de un modo u otro pero la recuerdas..yo creo que todo profesor busca ser recordados por sus alumnos....
Publicar un comentario en la entrada