martes, 13 de mayo de 2008

Por delfines razonando quince malvados rezos...

Yo espero, quiero, pero espero...

Espero.

Espero ser capaz de ser yo mismo, en tono reflexivo. No haber perdido nada en el camino, significativo. Saber qué estoy haciendo, por qué vivo. Que todo siga sin ser normal, normal no sea igual a mal, mal no salga lo que pase, yo percibo, preventivo. Que seas lo que sigues siendo, que recibas lo que cultivo. Espero ser suficiente, estar operativo. Espero ser paciente, sin llegar a lo obsesivo. No mirarme, no pensarte, no perderme, no perderte, equivocarme no es prudente, no importa si esto se siente, lo imposible sí es probable, sin motivo, aparente. Espero a lo explosivo, espero a lo evasivo. Que vea el tiempo pasar, con cuidado, sin pasarse, y no haga falta acordarse de lo malo respectivo. ¿Tus palabras? Relativo. ¿Tu mirada? Esquivo. ¿Tu presencia? Positivo. ¿Tu silencio? Sanativo. Las horas no son en vano, sólo son mi revulsivo. Espero que sea progresivo, que yo avivo, escribo y suscribo.

Quiero.

Quiero empezar de cero, intento definitivo. Saber lo que es un principio, un principio orientativo. Que tú estés en ese comienzo, que tú sepas lo que yo pienso, me mantengas si me derribo, puedo ser auto-destructivo, tú eres mi adjetivo y yo sin ti estoy indefenso. Es intenso, es intensivo, ya sabes el objetivo. Quiero entender por qué no he querido, por qué haces cambiar mi gesto, por qué eres mi polo opuesto si yo soy el negativo. Quiero decirte lo que quiero sin sonar repetitivo, tú quieres, pero no quieres, lo derivo de lo que eres, un silencio sucesivo. No importa porque convivo con mi miedo inofensivo, que no me hace inexpresivo, sí limita lo que exhibo. Quiero ser más impulsivo. Puedo ser iniciativo, quiero que me sigas, que me digas, que me cuentes, que te inventes lo que quieras para que yo quiera, en subjuntivo, seguir queriendo, no erosivo. Quiero que me ayudes, deje de ser un reactivo. Quiero que me quieras, pero ya es mucho querer, y no quiero decir nada si esto ya es excesivo.

Espero.

Espero de nuevo, espero admirativo. Espero en una caja, inevitablemente cautivo, mientras tú tienes ventaja en el juego vengativo. Mil fracasos sin paliativos, mil compuestos recordativos, mil millones de barajas, y ningún as llamativo. Espero lo incisivo, decisivo e implosivo. A lo más altivo y lo más prohibitivo, a lo más ansiado y lo menos nocivo, sin estar quemado, sin estar trabado, pero esperando como el olivo espera su verano. Espero emotivo, espero el momento, y lo que describo sólo es un aperitivo de lo que reflecto, sabes que soy transitivo y tú eres mi complemento, complemento directo, casi un poco directivo. Espero al fin del tiovivo, y tú eres mi freno abortivo. Sólo pido lo que pido, y yo daré lo que recibo. Y ya hace mucho eres mi abrigo, pues contigo, sobrevivo.

Tú espera, quiere, pero espera...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

INCREIBLE.-

Rafa dijo...

Caballero, tómese algo a mi salud. Permítame que, a partir de este artículo, le trate de usted con la cortesía que su pluma merece.
Y si ya de paso me explica el título, se toma otra y la carga en mi cuenta.