Don Rafael Ribas Jr., ilustre profesor del British Council School (11/09/01 - 24/06/08), también conocido como Mr. Ribas, Rafa y Sabir Leafar.
Terminas una etapa de tu vida, tras haber acompañado a los de un curso más que el mío durante los siete años de metamorfosis que supone el paso por el edificio de secundaria. Conmigo sólo has podido aguantar un año, lo cual deja en evidencia que te vas por falta de energías para seguir dándome clase (no me sorprende: mi profesor de sexto de primaria en el SEK ya se retiró cuando terminó el curso conmigo... ¡Pobre Don Domingo!), pero seguiré haciendo el paripé como si todo fuese casualidad. Claro que tú pones bien poco de tu parte: anunciaste públicamente tu marcha el día antes de mi cumpleaños. Hay que ser más sutiles...
Echando la vista lo más atrás que puedo, mi primer recuerdo tuyo fue planificando la iluminación de mi (desastrosa / humillante / triste / estúpida) obra de drama. La fecha exacta es 24 de abril de 2007. ¡Vaya, de nuevo mi cumpleaños! Por supuesto (wink), no quiere decir nada que decidieras irte 366 días (wink-wink) después. Al menos, déjame decirte, la iluminación fue lo que mejor salió de la obra...
Pero continúo con mi particular despedida. Lamento no poder contarte algo sobre tus primeros cinco años y medio en el colegio, pero como comprenderás, es mucho más importante centrarse en lo más reciente (¿a quién le importa el pasado?). Así que avanzamos un poco en el tiempo y llegamos a la primera clase de física de este curso. Por lógica, hemos tenido física martes y miércoles, por lo que la primera tuvo que ser el... ¡11 de septiembre! ¡No sólo como lo de las Torres Gemelas, sino como tu primera clase en el británico! Madre mía Don Rafael, yo no puedo seguir disimulando, si es que esto más obvio no puede ser, sólo hace falta que cuelgues carteles en los pasillos diciendo "no soporto a Miguel Ángel más, ¡me voy!". Pero bueno, si insistes en que no quieres que se entere nadie de tus verdaderos motivos, yo haré un esfuerzo y fingiré que tu huida no va conmigo, que no me importa.
Volviendo a esa primera clase, recuerdo muy bien no sé por qué tu primera pregunta: "Valencia está a 300 kilómetros de Madrid, si un coche sale de Madrid con una velocidad media de 100 km/h, ¿dónde estará a las cuatro horas?". Y tras varios intentos fallidos por parte de toda la clase, ahí salté yo poniendo la segunda piedra de tu puente de salida (la primera la puse haciendo una obra de drama tan patética...).
Pero lejos de darme cuenta de que te estaba haciendo imposible tu vida de profesor, seguí metiendo caña, y ya la gota que colmó el vaso fue la entrada de "Profesores". Poco hay que decir, en ese momento te estabas pensando seriamente si irte o no, tenías tus dudas... Pero cuando leíste esa entrada ya lo tuviste claro: a las dos semanas, ya habías firmado por el colegio suizo, como un vil 'free agent', y encima con una opción de recompra por si en Madrid te echaban de menos...
Desde entonces, he oído muchos rumores, puedes creerme. Unos metían al dinero de por medio, y decían que ése era el verdadero incentivo de tu aventura suiza. Otros atribuían tu marcha a los siempre-ingeniosos-pero-acaban-desesperando 'momentos W'. Estos momentos van desde tus cortes a Guillermo y a Mer, hasta el gran momentazo de "¿el seno es 400 kilos?", sin olvidarnos de otros disparates como el famoso cómic sobre la fuerza centrífuga que nadie entendió (hazme caso, ni a la primera, ni a la segunda...). Pero yo sé la verdad de la historia. Blanco y en vasija, leche fija. Si lo hubiese sabido, habría pedido que me diese clase Ms. Marta o Ms. Marisa...
Dicho todo esto, y expuestos todos mis argumentos, déjame despedirme como es debido. Porque sí, los últimos dos meses te habrás sentido el ombligo del mundo con tantas despedidas y tantas cenas... Pero éste es el adiós definitivo. Por mi parte ha sido todo. Siento mucho estar haciéndote emigrar como estoy haciendo, espero que sepas entenderlo. No es nada personal, ni siquiera me dí cuenta hasta ya demasiado tarde. Pero te deseo de corazón suerte en Suiza y con tus fondues de ensaimada. Espero que tu primer día (para el que creo que no queda mucho...), cuando les hagas la famosa pregunta a tus alumnos suizos (yo elegiría Ginebra y Zúrich como ciudades, no creo que tus federers sepan dónde están exactamente Madrid y Valencia...), te acuerdes un poco de tu antigua clase. Ésa con la que tanto te reías, y que te homenajeó tan emotivamente.
Y cuando te aburras de comer sólo tabletas Milka, utilizas esa opción de recompra. No es que te vayamos a echar de menos... Es que por aquí hacen falta más profesores como tú, hace falta más gente como tú y que los suizos se las apañen como puedan...
Muchas gracias. Un abrazo.
P.D: en siete años de estancia en este colegio, dime una cosa... ¿Cuál ha sido el momento cumbre? ¿Cuando el Mallorca eliminó al Madrid o cuando el Mallorca ganó 1-5 al Madrid?
Terminas una etapa de tu vida, tras haber acompañado a los de un curso más que el mío durante los siete años de metamorfosis que supone el paso por el edificio de secundaria. Conmigo sólo has podido aguantar un año, lo cual deja en evidencia que te vas por falta de energías para seguir dándome clase (no me sorprende: mi profesor de sexto de primaria en el SEK ya se retiró cuando terminó el curso conmigo... ¡Pobre Don Domingo!), pero seguiré haciendo el paripé como si todo fuese casualidad. Claro que tú pones bien poco de tu parte: anunciaste públicamente tu marcha el día antes de mi cumpleaños. Hay que ser más sutiles...
Echando la vista lo más atrás que puedo, mi primer recuerdo tuyo fue planificando la iluminación de mi (
Pero continúo con mi particular despedida. Lamento no poder contarte algo sobre tus primeros cinco años y medio en el colegio, pero como comprenderás, es mucho más importante centrarse en lo más reciente (¿a quién le importa el pasado?). Así que avanzamos un poco en el tiempo y llegamos a la primera clase de física de este curso. Por lógica, hemos tenido física martes y miércoles, por lo que la primera tuvo que ser el... ¡11 de septiembre! ¡No sólo como lo de las Torres Gemelas, sino como tu primera clase en el británico! Madre mía Don Rafael, yo no puedo seguir disimulando, si es que esto más obvio no puede ser, sólo hace falta que cuelgues carteles en los pasillos diciendo "no soporto a Miguel Ángel más, ¡me voy!". Pero bueno, si insistes en que no quieres que se entere nadie de tus verdaderos motivos, yo haré un esfuerzo y fingiré que tu huida no va conmigo, que no me importa.
Volviendo a esa primera clase, recuerdo muy bien no sé por qué tu primera pregunta: "Valencia está a 300 kilómetros de Madrid, si un coche sale de Madrid con una velocidad media de 100 km/h, ¿dónde estará a las cuatro horas?". Y tras varios intentos fallidos por parte de toda la clase, ahí salté yo poniendo la segunda piedra de tu puente de salida (la primera la puse haciendo una obra de drama tan patética...).
Pero lejos de darme cuenta de que te estaba haciendo imposible tu vida de profesor, seguí metiendo caña, y ya la gota que colmó el vaso fue la entrada de "Profesores". Poco hay que decir, en ese momento te estabas pensando seriamente si irte o no, tenías tus dudas... Pero cuando leíste esa entrada ya lo tuviste claro: a las dos semanas, ya habías firmado por el colegio suizo, como un vil 'free agent', y encima con una opción de recompra por si en Madrid te echaban de menos...
Desde entonces, he oído muchos rumores, puedes creerme. Unos metían al dinero de por medio, y decían que ése era el verdadero incentivo de tu aventura suiza. Otros atribuían tu marcha a los siempre-ingeniosos-pero-acaban-desesperando 'momentos W'. Estos momentos van desde tus cortes a Guillermo y a Mer, hasta el gran momentazo de "¿el seno es 400 kilos?", sin olvidarnos de otros disparates como el famoso cómic sobre la fuerza centrífuga que nadie entendió (hazme caso, ni a la primera, ni a la segunda...). Pero yo sé la verdad de la historia. Blanco y en vasija, leche fija. Si lo hubiese sabido, habría pedido que me diese clase Ms. Marta o Ms. Marisa...
Dicho todo esto, y expuestos todos mis argumentos, déjame despedirme como es debido. Porque sí, los últimos dos meses te habrás sentido el ombligo del mundo con tantas despedidas y tantas cenas... Pero éste es el adiós definitivo. Por mi parte ha sido todo. Siento mucho estar haciéndote emigrar como estoy haciendo, espero que sepas entenderlo. No es nada personal, ni siquiera me dí cuenta hasta ya demasiado tarde. Pero te deseo de corazón suerte en Suiza y con tus fondues de ensaimada. Espero que tu primer día (para el que creo que no queda mucho...), cuando les hagas la famosa pregunta a tus alumnos suizos (yo elegiría Ginebra y Zúrich como ciudades, no creo que tus federers sepan dónde están exactamente Madrid y Valencia...), te acuerdes un poco de tu antigua clase. Ésa con la que tanto te reías, y que te homenajeó tan emotivamente.
Y cuando te aburras de comer sólo tabletas Milka, utilizas esa opción de recompra. No es que te vayamos a echar de menos... Es que por aquí hacen falta más profesores como tú, hace falta más gente como tú y que los suizos se las apañen como puedan...
Muchas gracias. Un abrazo.
P.D: en siete años de estancia en este colegio, dime una cosa... ¿Cuál ha sido el momento cumbre? ¿Cuando el Mallorca eliminó al Madrid o cuando el Mallorca ganó 1-5 al Madrid?
2 comentarios:
No solo haces que me ponga colorado ante el ordenador y provocas que mi pareja me pregunte qué narices me pasa, sino que encima lo haces cuando yo tenía a medio terminar esto.
No hay derecho.
Sos grande, pibe.
Un abrazo.
"es mucho más importante centrarse en lo más reciente (¿a quién le importa el pasado?)" WOW, qién oyese esas palabras saliendo de miguel angel?? increibleee
Publicar un comentario en la entrada