En un lugar donde la intimidad parece estar en entredicho por blogs, 'tuentis' y demás actividades sociales, es curioso como el miedo a que se sepan ciertos aspectos de uno mismo es creciente. Lo es también la propensión a ocultar más defectos y la falta de sinceridad con el resto de la sociedad. La verdad, me da mucha pena. La verdad, ¿quién la sabe?
La amistad se basa en el respeto, la ayuda y la confianza mutua. O más bien se basaba. Ahora dos personas son amigas si se caen un poco bien, y da igual si una no sabe que la otra tiene problemas económicos que apenas le dejan vivir. Da igual, ésta desconocerá que la otra tiene complejos psicológicos, y todos felices. Pero ya se sabe, hoy se busca la felicidad momentánea, el bienestar. Al final, pasa lo que pasa: esto sólo puede desencadenar rabia, odio y rencor, con el sufrimiento que esto acarrea. Total, que nadie es amigo de nadie hasta que llega el sábado noche. Viernes si se es más de fiestas.
Aquello es un auténtico desfile de almas en pena, que parece que tienen mucha vida, pero que en realidad no viven por dentro. Es un espectáculo lamentable. Antes de que un amigo sepa algo sobre nuestras miserias, es preferible contárselas al primer desgraciado en una fiesta con dos copas de más. Qué más da, ¡mañana no nos acordaremos! ¿Y si además queremos besarle? Pues también, somos libres y jóvenes. Podemos despotricar contra aquél del que nos denominamos su 'amigo', y hacer del enemigo nuestro confesor. Y alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos y el resultado nos da igual. Yo no lo veo normal.
Pero la moda es regalar mentiras con lazo para que queden más bonitas, cimentar una relación de amistad sobre la hipocresía y el fingimiento, vivir en el más sepulcral de los silencios y cavarse la tumba de uno mismo con constantes agresiones a la felicidad común, sin piedad. Es triste ver cómo nuestro mejor amigo se apellida Martini.
Fotografiamos nuestros recuerdos porque nuestra mente está disecada para la posteridad. Somos nosotros los que nos encargamos de salirnos del circuito de neuronas con nuestro gran amigo, el alcohol: a él es a quien le confiamos nuestras penas y nuestras mayores preocupaciones. Nunca un líquido fue tan comprensivo y tan efectivo para soltarnos, y mostrar nuestra verdadera cara. El mejor amigo del adolescente.
Vamos perdiendo día a día todo lo bueno, si es que alguna vez lo tuvimos, y este mundo ya no es más que un corral donde animales sin racionalidad ni sentimiento social se pelean por un absurdo. Los buenos amigos, hoy por hoy, se difuminan en una nube de desconfianza y egoísmo. Los buenos amigos ya no se cuentan con los dedos de una mano porque, al fin y al cabo, carecen de sentido en nuestra sociedad. Los buenos amigos han pasado a la categoría de dioses: no son una realidad, sino algo en lo que creer, una esperanza de la que nadie puede estar seguro, y en la que sólo te vale confiar ciegamente y unos cuantos rumores que alguien te pueda contar. Se dice que ya no existen.
Y yo pregunto: ¿a cuántos les confiarías tus secretos sin necesidad de cuatro copas? ¿Cuántos están ahí para reflejarte como de verdad eres? ¿Cuántos son los que gozan de tu sinceridad? ¿Cuántos te conocen realmente? ¿Cuántos amigos tienes? Dime, ¿cuántos?
Mi generación está sola. Está muerta.
La amistad se basa en el respeto, la ayuda y la confianza mutua. O más bien se basaba. Ahora dos personas son amigas si se caen un poco bien, y da igual si una no sabe que la otra tiene problemas económicos que apenas le dejan vivir. Da igual, ésta desconocerá que la otra tiene complejos psicológicos, y todos felices. Pero ya se sabe, hoy se busca la felicidad momentánea, el bienestar. Al final, pasa lo que pasa: esto sólo puede desencadenar rabia, odio y rencor, con el sufrimiento que esto acarrea. Total, que nadie es amigo de nadie hasta que llega el sábado noche. Viernes si se es más de fiestas.
Aquello es un auténtico desfile de almas en pena, que parece que tienen mucha vida, pero que en realidad no viven por dentro. Es un espectáculo lamentable. Antes de que un amigo sepa algo sobre nuestras miserias, es preferible contárselas al primer desgraciado en una fiesta con dos copas de más. Qué más da, ¡mañana no nos acordaremos! ¿Y si además queremos besarle? Pues también, somos libres y jóvenes. Podemos despotricar contra aquél del que nos denominamos su 'amigo', y hacer del enemigo nuestro confesor. Y alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos y el resultado nos da igual. Yo no lo veo normal.
Pero la moda es regalar mentiras con lazo para que queden más bonitas, cimentar una relación de amistad sobre la hipocresía y el fingimiento, vivir en el más sepulcral de los silencios y cavarse la tumba de uno mismo con constantes agresiones a la felicidad común, sin piedad. Es triste ver cómo nuestro mejor amigo se apellida Martini.
Fotografiamos nuestros recuerdos porque nuestra mente está disecada para la posteridad. Somos nosotros los que nos encargamos de salirnos del circuito de neuronas con nuestro gran amigo, el alcohol: a él es a quien le confiamos nuestras penas y nuestras mayores preocupaciones. Nunca un líquido fue tan comprensivo y tan efectivo para soltarnos, y mostrar nuestra verdadera cara. El mejor amigo del adolescente.
Vamos perdiendo día a día todo lo bueno, si es que alguna vez lo tuvimos, y este mundo ya no es más que un corral donde animales sin racionalidad ni sentimiento social se pelean por un absurdo. Los buenos amigos, hoy por hoy, se difuminan en una nube de desconfianza y egoísmo. Los buenos amigos ya no se cuentan con los dedos de una mano porque, al fin y al cabo, carecen de sentido en nuestra sociedad. Los buenos amigos han pasado a la categoría de dioses: no son una realidad, sino algo en lo que creer, una esperanza de la que nadie puede estar seguro, y en la que sólo te vale confiar ciegamente y unos cuantos rumores que alguien te pueda contar. Se dice que ya no existen.
Y yo pregunto: ¿a cuántos les confiarías tus secretos sin necesidad de cuatro copas? ¿Cuántos están ahí para reflejarte como de verdad eres? ¿Cuántos son los que gozan de tu sinceridad? ¿Cuántos te conocen realmente? ¿Cuántos amigos tienes? Dime, ¿cuántos?
Mi generación está sola. Está muerta.
6 comentarios:
Ala! qé exagerado ereees! de tdas frmas no hay nada malo en olvidar lo malo día a día no?te has pasado un poco. tu no tienes amigos? pero pero no te lo pasaste bien o qé?? y el alcohol hace mucho bien (solo para llevarte la cntraria) jaja
RADICAL!
Creo pensar que si que tenemos amigos.Es más,quiero pensar que si que tenemos amigos...que dormire a la verita tuya...lamentable lo se.
coincido en la parte del alcohol, y en que tenemos muchos conocidos, pero pocos amigos deverdad. pero ese poco basta, es suficiente, al menos para mi, antialcohol convencida! Mis verdaderos amigos, los puedo contar con los dedos de las dos manos...no son muchos, pero están ahí, para lo bueno y lo malo, y los conocidos que van y bienen, son eso, conocidos con los que nos lo pasamos bien en un momento dado, pero al que no le contarias nada especial. Pero es así, si no hubiera ni de uno ni de otro tipo, la vida sería aburrida!
coincido en muchas partes pero me parece que no tienes la vision correcta en algunas otras. notenemos buenos amigos y son escasos, muy escasos, pero con ese poco de buenos amigos me basta y no necesiyto mas. a los buenos amigos no hace falta contarles tus rayadas o tus penas pk ya las saben, pk te cnocen demasiado bien.
y a pesar de eso ojala pudieras contarle a algun "conocido" de una sola noche tus penas pk aria muxo bien y te lo digo asi, el probolema eske eso no se puede, los jovenes de hoy buscan divertirse y no quieren oir los problemas de nadie a no ser que realmente les importe como les importa a los buenos amigos,
imagina una fiesta, con todos tus amigos, fiesta para la que has estado esperando como un loco, tocdos tus amigos, tus buenos amigos y tus conocidos estan ahi esperando que te lo pases bien con ellos, que bromees con ellos, quizas la posibilidad d encontrar un ligue, realmente estarias dispuesto a desaprovechar esa fiesta para la que tanto te has sacrificado y escuchar y animar a un completo desconocido? porke la mayoria no. y ese es el principal problema, el escuxar a alguien que sufre sin importarle kien es o de donde viene o como de "guay" es.
P.S: y asi m gustaaa!!! dos entradas n poco tiempo! q no baje la calidad ni la cantidad d entradas q m nfado ehh? jajajaja
Cómo me alegro de no tener clase contigo mañana...
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